Al leerlo nos enteramos de que hace un siglo un grupo de prohombres de Santiago decidió impulsar el reconocimiento a la figura de Rosalía de Castro en toda Galicia, y vinieron a nuestra ciudad, donde se reunieron con las fuerzas vivas en la Sociedad La Oliva.
Se proyectó celebrar algún acto cultural para recaudar fondos y así poder erigir en Vigo una estatua en honor de Rosalía de Castro. La crónica de la reunión publicada en Faro decía así "Ayer vinieron a Vigo para obtener su adhesión, porque Vigo, pese a su cada vez más arraigado cosmopolitismo, no olvida que es parte de Galicia...". Esto ocurría el 21 de abril de 1913.
Tras esa cita escribe don Ceferino: “Es decir, en aquel tiempo, desde dentro y fuera se tenía la percepción de que Vigo era diferente al resto de las ciudades del sudoeste. Y asemejaba antes que gallega, cosmopolita, aunque le atañese todo lo regional”, y también afirma: “No es un sacrilegio, aunque a algunos se lo parezca. Es una referencia histórica, y como tal hay que tomarla. Hubo un tiempo en que Vigo se consideraba una ciudad más cosmopolita que gallega. Está escrito en repetidas ocasiones,…”
Y sigue explicando: “Ahora es un concepto desgastado por el uso, pero por aquella época, el cosmopolitismo era la marca de la vanguardia urbana, de la contemporaneidad occidental, y antitético del provincianismo que impregnaba al resto de las ciudades gallegas. De ahí que desde Vigo se resaltase este concepto por encima de la pertenencia a la región, que no se negaba pero se relegaba a un segundo plano”.
El proyecto rosaliano no tuvo mucho éxito en Vigo por diversas circunstancias; y no fue hasta 1995 cuando la insigne poetisa tuvo un monumento en la ciudad donde se publicaron sus Cantares Gallegos.

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